Por qué meditar.

Quizá hayas oído hablar de los beneficios de la meditación, puede que alguna vez te hayan comentado que meditar te iría genial para el estrés, o para esa ansiedad que te asoma a veces. 

Incluso puede que hayas intentando sentarte a «poner la mente en blanco» y a los 10 segundos te hayas muerto del aburrimiento y te hayas levantado, sintiendo que no es para ti y que es muy complicado (o una tontería). Si has ido alguna vez a clase de yoga quizá los ejercicios de meditación que suelen suceder al final no te terminen de encajar. ¿qué es exactamente lo que debo de hacer y para qué? ¿Por qué meditar?

Te entiendo; he pasado por ahí y me he sentido igual de tonta haciéndome la yogui-buda sentada en posición de loto, doliéndome la espalda y pensando que tengo que llamar a mi madre y tender la lavadora. Yo también pasé por ahí, por épocas de mucho estrés, de ansiedad y de muchas emociones difíciles de controlar.

Aunque no me considero una maestra, después de mis ya casi 8 años meditando de forma consistente, tengo mucho que contarte desde la experiencia. 

Quiero compartir contigo mi experiencia, desde el punto de vista de alguien que ha pasado por donde tú, y que entiende lo que significa tener la necesidad de darle solución a la ansiedad (inserte aquí su emoción disruptiva) y no saber bien cómo ni por donde empezar. En Meditando entre fogones, comparto mi experiencia y mi conocimiento para que comiences a meditar y disfrutes de ello.

Como te decía, llevo ya unos años meditando, y por supuesto siguen apareciendo en mí las emociones difíciles, el estrés y la ansiedad, con la diferencia de que ahora los manejo de forma más sencilla. Los acojo como quien le presta atención a un niño que tiene un berrinche, sin dejar que sean esas emociones quienes me conduzcan, acogiéndolas con amor y paciencia y sin suprimirlas tampoco. Prestándoles la atención necesaria para que se calmen, sin por ello entrar en el ciclo de ira, rabia, pena o enfado, hace que tengan su momento de ser, pero no se queden a vivir en tu vida. 

 

Qué NO ES meditar

Sin querer ser brusca, antes de pasar a hablar sobre qué es meditar y porqué te lo recomiendo, quiero dejarte claro qué NO ES meditar, por si te cabe alguna de esas preconcepciones y eso hace que precisamente no lo intentes:

  • Es dejar la mente en blanco. 

Es completamente normal tener pensamientos constantes, y de hecho yo diría que solo los muertos tienen la mente en blanco. De lo que se trata durante la meditación es de no enredarse en las ideas y pensamientos que te crucen la mente. Limpiar tu mente de ruido, y así aprender a vivir aquí y ahora.

Como dice Thich Nhath Hanh, uno de los maestros budistas que más admiro y más he leído: meditar es como convertirse en una montaña con un río a los pies, la montaña es tu concentración, y el río tu fluir de pensamientos.

La montaña no se va río abajo siguiendo la corriente, igual que tú gracias a la concentración y a la plena atención, no te dejas llevar por la llamada que has tenido esta mañana de tu jefe, el último hit en la radio o la ropa por tender.

  • Es escapar de las emociones negativas y ser todo amor y arcoíris. 

Al contrario, no meditamos para escapar de las emociones negativas, sino para enfrentarlas, darles la oportunidad de ser, vivirlas al máximo pero sin enredarnos en ciclos sin fin. Es normal sentir ira, pero en lugar de alimentarla y hacer que crezca con el contínuo diálogo interior, le damos el espacio para ser, la vivimos plenamente y sencillamente la dejamos ir. 

Está claro que no es tan sencillo como decir 1,2,3 y que habrá emociones asociadas a vivencias arraigadas en lo más profundo, que van a precisar de más tiempo para expresarse y ser en plenitud. Con la meditación te vas a adentrar también en esos caminos, pero esta vez a diferencia de otras lo vas a hacer para llegar al cuarto de los monstruos, abrir la puerta y ventilar, ordernar el caos y ponerle hasta unas flores. 

No te preocupes, dicho así suena a que vas a hacer terapia super intesa o que se trata de ejercicios super complejos, todo lo contrario. Esto que te cuento llegará de forma natural y poco a poco, sin que tengas que hacer otra cosa que prestarte atención y ser en silencio. 

Puede que no pase, puede que te sorprenda lo que encuentres. Pero ante todo no tengas miedo. 

  • Es exclusiva del budismo y por tanto de personas religiosas o espirituales.

A la meditación se la conoce de la mano de corrientes religiosas y espirituales como el budismo, aunque no es en absoluto exclusiva a ellas. La meditación es una práctica de desarrollo personal y un camino de aprendizaje que puedes asociar a tus creencias religiosas y espirituales, o no. Eso es cosa tuya.

Incluso si no crees en nada, la meditación puede igualmente servirte, y practicarla no te hace automáticamente creyente. 

  • Meditar hace que seas un hippy (entendiéndolo como si fuera un mal concepto).

En los sesenta y setenta, muchos de los auténticos hippies vieja escuela se interesaron por las filosofías orientales, y con ellas por la meditación. La música hablaba de ello y el momento histórico de cambio hacía especialmente propicio que esos locos jóvenes se interesasen por cosas nuevas  fuera de los esterotipos preconcebidos de la sociedad.  Por ello se suele asociar la meditación con el movimiento hippy. Hoy en día muchos de los hippies (o lo que hoy entendemos como tal) se interesan de igual manera por ellas, aunque no todos. Igual que siendo una ajetreado hombre o mujer de hoy en día y las cosas tangibles no te hace incompatible con sentarte a meditar. 

La meditación no es exclusiva ni única de una filosofía o forma de vida. 

  • Es sentarse en posiciones complejas a recitar mantras.

En el imaginario colectivo tenemos grabado a fuego la imagen de uno de esos hombres indios, sentados en posturas casi papirofléxicas de forma inmóvil, mientras recitan el conocido Ohm. Pero como ya te vas oliendo, meditar no precisa de posturas imposibles ni de recitar mantras (aunque también puedes hacerlo si así lo quieres)

  • Es complicado. 

Ni requieres de un montón de técnicas, ni necesitas recordar ningún paso, ni tienes que aprender a hacerlo de una forma correcta porque si no…nosequé. No amigo, sentarse a meditar es tan sencillo como sentarte y prestarte atención sin enredarte en la corriente de pensamientos.  Y si te encuentras con que te has dejado llevar, tranquilamente volver al principio. 

  • Necesitas tiempo y parafernalia para sentarte a hacerlo.

Algo de tiempo sí es necesario (al menos 10 o 15 minutos, aunque si solo tienes 5 es mejor que nada) Pero no es necesario que liberes una tarde entera o un fin de semana entero a dedicarte a la tarea. En cuanto a las cosas, no necesitas más que tus ganas y tu respiración, todo lo demás (velas, inciensos, piedras, estatuas, etc) es totalmente prescindible y accesorio. 

  • Es necesario un maestro, seguir un curso que te enseñe como hacerlo o tener una app. 

Recuerdo cuando comencé, que pensaba que necesitaba encontrar un maestro que me enseñase a hacerlo correctamente, e incluso pensé en apuntarme a algún curso. Pero por vivir donde vivo resultaba casi imposible (las opciones económicamente en ese momento tampoco me daban para apuntarme a ningún curso) Con el tiempo he visto que no es necesario en absoluto. 

No me malinterpretes, tener la suerte de tener un maestro cerca o poder hacer un curso, son cosas que están genial, pero que no son necesarias para aprender. Hoy en día hay muchísimas fuentes de conocimiento sobre el tema, desde libros, charlas en youtube, audios, blogs… (Meditando entre Fogones por ejemplo jejeje) Que te pueden ayudar a comenzar sin necesidad de gastar casi nada. 

En cuanto a las aplicaciones hoy en día están muy bien, (sobre todo para ponerte una alarma para salir de la meditación) pero no son necesarias, y además en mi opinión cuando se sobreutilizan crean después la sensación de imposibilidad de meditar sin ellas. (Especialmente cuando se siguen meditaciones guiadas etc)

  • Es pensar en conceptos intensos y hacer volteretas mentales. 

Meditar sobre el origen del universo, hacia dónde vamos, de dónde venimos o sobre el sentido de la vida. Aunque puedes hacerlo, no es el objetivo de sentarte a meditar. 

  • Es necesario seguir meditaciones guiadas o meditaciones específicas para hacerlo: «meditación del amor», «meditación sanadora»…

Aunque hay muchas meditaciones guiadas muy interesantes que pueden ayudarte y puedes disfrutar mucho, personalmente no las considero en sí mismas meditar puramente hablando. 

Si están grabadas, no respetan tus tiempos ni necesidades del momento, y lo mismo ocurre si las haces en vivo. Si un profesor de yoga debe de hacer una meditación guiada para su clase de 15 alumnos, inevitablemente habrán 15 ritmos diferentes que sin querer no está siguiendo (al no estar tampoco en la mente de sus 15 alumnos).

Personalmente me parece además que abusar de este tipo de meditaciones hace que te malacostumbres a tener una voz que te va guiando la atención, y evita que te encuentres solo realmente ante tu mente, tus pensamientos y emociones en silencio. Pierde parte de la gracia a mi entender. 

Puedes utilizarlas en un momento dado, y las hay que están realmente bien, pero NO son meditar. 

 

Entonces ¿qué es meditar?

La meditación no es otra cosa que el ejercicio de la atención plena, de la pura concentración en un objeto ( hay quien utiliza una vela, yo recomiendo la respiración) para fijar tu atención en el momento presente «aquí y ahora» y «vaciar» tu mente.

No dejarte llevar por el ruido, no mezclar tu corriente pura de atención con el constante fluir de pensamientos. Ser plenamente presente con tu respiración, convertirte en la montaña serena y firme.

Lo se: puede parecerte super sencillo (yo también lo creía). Una vez desnudas tu mente de toda distracción del ambiente, y te dedicas únicamente a respirar y prestarle atención a tu respiración, te das cuenta de que no estás acostumbrado a no tener ruido mental, aunque con el tiempo aprenderás a manejarlo.

¿Por qué meditar y qué esperar de ello?

Es normal preguntarse qué es lo que estás persiguiendo sentándote a meditar, o qué es exactamente lo que va a suceder. ¿Qué se supone que debe de ocurrir cuando te sientas a meditar? La respuesta corta es: todo y nada. 

Gracias a la impaciencia fruto de esta sociedad de lo inmediato, esperamos que al sentarnos a meditar y estar un rato centrados en nuestra respiración, ya pase algo.  Y es cierto que lo hará, pero no inmediatamente. Sentándote a meditar no vas a tener visiones místicas, ni va a suceder algo mágico y grandilocuente. 

Igual que uno no planta un árbol y espera que brote a los diez minutos, no debes de sentarte a meditar y esperar resultados inmediatos. Tampoco quiero decir con esto que haga falta años para verlos.

Con paciencia, mimo y tiempo las capas exteriores del ruido de la mente se irán cayendo para dar lugar a las verdaderas perlas: paciencia, compasión, paz y comprensión. Con una práctica de meditación vas a aprender a manejar de forma compasiva y pacífica tus emociones y con ello las situaciones de la vida, y no al revés. ¿te suena eso de que algo te de ansiedad? ¿que te coman los nervios o que algo te enfade tanto que arruine tu día?

Meditar, para mí es el mejor regalo que puedes ofrecerte: tu atención plena. Qué puede haber mejor que dedicarte unos minutos al día, a prestarte atención, a ver cómo te encuentras, y a reconocer tus emociones sin juicios. Si lo haces con las personas que quieres, ¡como no hacerlo contigo mismo!

La meditación es una herramienta, que con mimo y cuidado puede convertirse en una forma de vida. Se puede adaptar a todo el mundo ya que es totalmente inclusiva, no entiende de edades, capacidades o creencias. 

Meditar es un camino de desarrollo personal y de cuidado de uno mismo. Un camino de trabajo y autoconocimiento, de crecimiento y aceptación. 

Además me gusta verlo también a corto plazo, ya que beneficia a todas estas cosas:

  • A mejorar infinitamente el sueño y su conciliación.
  • A mejorar la calidad del descanso y proporcionar relax mental.
  • A reducir la presión sanguínea.
  • A ayudar a tu mente para memorizar mejor y aprender nuevos conceptos más fácilmente.
  • A relajar la tensión muscular.
  • A minimizar el estrés y la ansiedad.

Si te animas, en este post te enseño cómo comenzar y qué debes de tener en cuenta para establecer tu práctica de meditación. Si te animas con ello me encantará saberlo, y si tienes dudas solo pregunta, estaré encantada de ayudarte. 

 

C O M P Á R T E L O

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